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La sal, a examen 

Un estudio de la Universidad de Lovaina, Bélgica, afirma que reducir el consumo de sodio en la dieta no está relacionado con la aparición de la hipertensión y enfermedades cardiovasculares. 

15/06/2011 

Para realizar este trabajo, el equipo de científicos dirigido por el doctor Jan Staessen, tuvo en cuenta los datos de 3.681 personas durante un periodo de ocho años. Al inicio del estudio, los participantes no tenían problemas cardíacos y presentaba, en su mayoría, una presión arterial normal.

Resultados inesperados
Los investigadores encontraron que aquellos que mostraban tener los niveles de sodio en la orina más altos (un método bastante exacto para medir la cantidad de sal consumida) tenían cuatro veces menos probabilidades de morir por enfermedades del corazón que aquellos que tenían una menor ingesta de sodio.

Un matiz importante
Tal y como afirman los autores del estudio, pese a que no hay evidencias de que la sal sea la causa de hipertensión y problemas cardiacos, las dietas bajas en sodio siguen siendo recomendables para aquellas personas que ya sufren este tipo de patologías.

La opinión del experto
Los resultados de este estudio sorprenden, ya que contradicen los obtenidos en muchos trabajos anteriores en los que se relaciona una dieta baja en sal con una mejor tensión arterial y, como consecuencia, con una reducción del riesgo cardiovascular. De acuerdo con la opinión de Petra Sanz, cardióloga de la Fundación Española del Corazón (FEC), “Considero que, para poder validar estos resultados habría que seguir estudiando en esta línea, hacerlo durante más tiempo y de manera más exhaustiva, es decir, teniendo en cuenta, además del consumo de Sodio, otros factores de riesgo cardiovascular como la obesidad, el sedentarismo, el tabaquismo, el tipo de dieta, etc.”

Mirar las etiquetas
Hoy en día existen en el mercado gran cantidad de productos bajos en sal, pensados especialmente para hipertensos. Sin embargo, la doctora recuerda “El hecho de que sean bajos en sal no significa que sean bajos también en otro tipo de sustancias dañinas como la grasa, el azúcar… es importante ver con atención el etiquetado de los alimentos. No hay que olvidar que, para prevenir riesgos cardiovasculares no basta con reducir la sal de la dieta, hay también que llevar a cabo importantes cambios en el estilo de vida en aras de hacerla más saludable como practicar ejercicio de manera regular, comer más frutas y verduras, evitar las grasas saturadas y el tabaco…”.

 

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